miércoles, 5 de noviembre de 2014

LLENAME DE TU AMOR

VIDA   LUZ   AMOR


Lléname, señor, con tu vida, con tu luz y con tu amor para sacar de mí falsas creencias, para olvidar recuerdos tristes, para sanar mi cuerpo y mi mente, para sanar definitivamente y para hallar lo que aún no he conocido.

Porque del amor sale todo lo Bueno, con amor puedo lograr todo, porque es eterno, toca todas las fibras del corazón y del universo para que todo se active en un concierto maravilloso para dar vida, sanar, reconfortar y devolver la gracia perdida; lo hace con prontitud y diligencia, sin aplazamientos. Si se desvanece el amor, el cuerpo enferma, la mente se trastorna y el espíritu se vuelve frágil.

El amor tiene que ver con la paciencia, la bondad, con el hecho de gozarme en la verdad, aprender a disculpar todo, a creer, a esperarlo y soportarlo todo. El amor me vuelve flexible y me convierte en amor; me convierte en incansable, dinámico, me aleja de la pasividad y activa en mí, todos los sistemas para que se ayuden en una sincronía maravillosa que me transforma en una imagen luminosa para motivar mi sistema inmunológico sanando mi cuerpo y mi corazón.

El amor sana pero con la ayuda de mi esfuerzo que se traduce en oración, reflexión y en entendimiento. Porque tengo imágenes en mi corazón, en mi memoria que no logro encontrar, ni abrir, ni sanar para encontrar la paz, imágenes que están secretamente escondidas pero afectan todo mi ser, tanto física como emocionalmente; sé que mientras yo no pueda ubicar esa determinada situación, mi sistema inmunológico no puede ser suficientemente impulsado para hacer su trabajo en todo mi organismo.

El amor activa en mi la memoria, porque necesito recordar cuándo empezó lo que me está molestando, cuáles son sus síntomas físicos y no físicos. Seguramente encontraré algún trauma, un shock, o un evento emocional intenso en un determinado período de mi vida. Debo enfocarme en ese evento o situación hasta que las emociones y creencias sean sanadas.

El amor no me permite caer en confusiones tales como pensar que los síntomas son los problemas, o creer erróneamente que todo está bien por el hecho de que soy fiel a una serie de creencias. Mi acción de amor es un trabajo sin detenerme en los asuntos que me están causando malestar hasta que la situación sea debilitada, porque cuando logre sanar las destructivas memorias celulares y las creencias que no son saludables, que me causaron el malestar que estoy sintiendo actualmente, el stress que hay en mi cuerpo disminuirá. Y seguro, cuando esto ocurre, mi sistema neurológico inmune comenzará a sanar físicamente a mi cuerpo motivado, iluminado por la experiencia del amor. Durante este proceso las toxinas, los virus y bacterias comienzan a abandonar mi cuerpo. Cuando esto sucede, algunas veces me sentiré peor hasta que la desintoxicación sea completada.

El amor que Jesús me da, me faculta para ver más allá de las apariencias; me hace recordar que eso que estoy sintiendo y que me molesta, no es el problema. El amor me ayuda a sentir que realmente mis problemas están siendo sanados, y que aunque en un momento determinado siento empeoramiento de los síntomas que están sanando en mí, se también que entre más basura haya en mi cuerpo y en mi corazón, más basura saldrá de allí. Por tanto todo esto es signo de que mi sistema inmunológico está trabajando incansablemente a medida que el amor también lo hace sin detenerse.

En la medida que somos llenos de la luz, la vida y el amor de Jesús, en esa misma medida sana nuestro corazón y nuestro cuerpo, deshaciéndonos de creencias no saludables, de imágenes negativas y de recuerdos tristes y dolorosos.

LLÉNAME DE TU AMOR
Lléname, señor,
Con tu vida, con tu luz y con tu amor
Para sacar de mí falsas creencias.
Lléname señor,
Con tu vida, con tu luz y con tu amor
Para olvidar recuerdos tristes.
Lléname con tu vida,
Lléname con tu luz,
Lléname con tu amor.
Lléname señor,
Con tu vida, con tu luz y con tu amor
Para sanar mi cuerpo y mi mente.
Lléname señor,
Con tu vida, con tu luz y con tu amor
Para sanar definitivamente.
Lléname con tu vida,
Lléname con tu luz,
Lléname con tu amor.
Lléname señor,
Con tu vida, con tu luz y con tu amor
Para hallar lo que aún no he conocido
Lléname de tu vida,
Lléname de tu luz,
Lléname de tu amor.

sábado, 11 de octubre de 2014

SI O NO / YES OR NO

Si o No Mateo 21: 28-32 / Yes or No Mathew 21:28-32


SI O NO - escuche aqui
A diario digo muchas veces sí,
a diario digo muchas veces no,
a diario incumplo muchísimos si,
a diario cumplo muchísimos no.
Si Tú me llamas Señor, quiero ir,
Señor, a tu viña voy a servir.
Todos los días me invitas señor,
a trabajar en la viña de Dios
más que decir si, más que decir no
quieres que sea tu trabajador.
Todos los días me invitas Señor
para que sea tu administrador,
más que decir si, más que decir no,
solo quieres de mí, frutos de amor.
Tú me pides Señor claramente,
que me entregue a servir totalmente,
que jamás la ambición yo alimente,
y a tu invitación no le de muerte.
Justamente hoy vengo a suplicarte,
que me des las fuerzas para levantarme,
ya no aguanto más este duro peso
que con mi pecado yo mismo me he impuesto.

YES OR NO - listen here
Every day often I say yes to you,
every day often I say no to you,
I break every day many yes my Lord,
and other days I fulfill many no.
Because you call me, Lord, I want to go,
In all your vineyard Ill serve you my Lord.
You want me to work with you with my heart,
You want me to work for the kingdom of God,
not simply say yes, or simply say no,
You want me to work every day, every night.
Every day you invite me my Lord,
to administrate your vineyard in this world,
not simply say yes, or simply say no,
You only want from me fruits of my love.
You ask me my Lord every day, every second,
accept to serve you all the time like your tenant
I never permit to feed any ambition,
You don’t want me to give death to your invitation.
Just today I come to make a supplication
only give me strength to overcome tribulation,
I cannot sustain this hard weight of my evil
that my sin has made it very lethal.

miércoles, 8 de octubre de 2014

EN BUSCA DE SENTIDO


"A un hombre le pueden robar todo, menos una cosa, la última de las libertades del ser humano, la elección de su propia actitud ante cualquier tipo de circunstancias, la elección del propio camino." (Frankl, 1946)


UNA HISTORIA EJEMPLARIZANTE Y PARADÓJICA
Esta es la historia, tomada del libro Víctor Frankl en el Hombre en busca de sentido,  que hace el relato de la experiencia de un campo de concentración visto desde adentro;  quiere responder a la pregunta  ¿Cómo afectaba el día a día a un prisionero en el campo de concentración? El autor relata en este libro que todos los sucesos que se describen se llevaron a cabo en los pequeños campos de concentración, adicionalmente dice que allí se vivió realmente la experiencia del exterminio y no en los campos grandes y famosos  como a menudo se suele afirmar. 

EL ENCIERRO EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN
Empieza narrando lo que ocurría cuando se hablaba de "traslados a otro campo", aunque todos sabían que el destino era la cámara de gas: "No había tiempo para consideraciones morales o éticas, ni tampoco el deseo de hacerlas. Un solo pensamiento animaba a los prisioneros: mantenerse con vida para volver con la familia que los esperaba en casa y salvar a sus amigos; por consiguiente, no dudaban ni un momento en arreglar las cosas para que otro prisionero, otro "número" ocupara su puesto en la expedición. Se empleaba la fuerza bruta, el robo, la traición o lo que fuera con tal de salvarse. "Los que hemos vuelto de allí gracias a multitud de casualidades fortuitas o milagros - como cada cual prefiera llamarlos- lo sabemos bien: los mejores de nosotros no regresaron." (Frankl, 1946)

El sistema el encierro en el campo de concentración es el shock. 1500 personas habían estado viajando varios días, en vagones de 80, solo con un respiradero, y creyendo que les conducían a una fábrica de municiones en donde deberían trabajar, hasta que alguien ve por el ventanuco una señal, Auschwitz. "Su solo nombre evocaba todo lo que hay de horrible en el mundo: cámaras de gas, hornos crematorios, matanzas indiscriminadas." (Frankl, 1946)

Por difícil que tal hecho pueda parecer, los prisioneros se fueron acostumbrando al horror. La primera selección - si te ponían en la fila de la izquierda o en la de la derecha- significaba la muerte o los trabajos forzados, al menos la supervivencia. Era un veredicto sobre la existencia o la no existencia. El 90 por ciento fue ejecutado en las horas siguientes. Frankl pregunta por un amigo que había sido destinado a la cola de la izquierda y alguien señala una nube de humo ascendiendo. Eso era lo que quedaba de su amigo.

Los prisioneros eran obligados a desnudarse totalmente, solo pueden conservar los zapatos. Frankl intenta ocultar un manuscrito en el que se contiene la obra de toda su vida, pero es inútil. Su única posesión es la existencia desnuda. Cuenta las reacciones que de algún modo son comunes: una extraña clase de humor, un tanto macabro y la curiosidad, por ejemplo de saber cuánto podrían aguantar desnudos a la intemperie, en un campo hollado, seguida de la sorpresa de verificar que ninguno se había resfriado. Otras sorpresas le hacen confirmar la frase: "El hombre es un ser que puede ser utilizado para cualquier cosa." (Dostoievski, F)

La situación desesperante les hacía pensar a la mayoría en "lanzarse contra la alambrada", el método de suicidio más popular. Pero algunos pensaban que no tenía ningún objeto suicidarse, ya que para todos los prisioneros las expectativas de vida consideradas objetivamente y aplicando el cálculo de probabilidades eran muy escasas. Pero en la primera fase del shock el prisionero de Auschwitz no temía a la muerte.

LA VIDA EN EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN
La vida en el campo de concentración se caracteriza por la apatía, una especie de muerte emocional. Al llegar al campo se experimentaba una añoranza sin límites de la casa y la familia, seguida de una repugnancia por toda la fealdad que les rodeaba, hielo, fango, excrementos. Después los sentimientos quedaban embotados: "Asco, piedad y horror eran emociones que nuestro espectador no podía sentir ya." (Frankl, 1946)

La apatía, el adormecimiento de las emociones y el sentimiento de que a uno ya nunca le importaría nada era el necesario mecanismo de defensa frente al dolor, la injusticia, la crueldad y la irracionalidad, frente a los golpes diarios, casi continuos. Dado el alto grado de desnutrición que padecían, se comía una sola vez: un pequeño trozo de pan y un agua de sopa, lo que era más flagrante teniendo que realizar trabajos durísimos, el deseo de conseguir alimento era el instinto más primitivo. Eso explica que el deseo sexual brillara por su ausencia, y, contra lo que el psicoanálisis afirma ni siquiera se manifestaba en los sueños. Había una desvalorización de todo lo que no redundaba en la conservación de la propia vida. Pero había prisioneros que sentían una profunda inquietud religiosa, y que eran capaces de improvisar un rincón en el barracón, o en un camión de ganado, para hacer oración. A pesar del primitivismo que imperaba a la fuerza, en el campo era posible desarrollar una vida espiritual. Las personas capaces de ello resistieron mejor en el campo, al aislarse del entorno y retrotraerse a su vida anterior, a su riqueza intelectual y su libertad espiritual. Cuando todo se ha perdido queda el amor. El Dr. Frankl y otros prisioneros se aferraban a la imagen de sus mujeres, o de un hijo, o de la persona que más amasen. por eso puede decir: "La verdad es que el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre" y "La salvación del hombre está en el amor y a través del amor", un amor que va más allá de la maternidad del ser amado -Frankl ignoraba si su joven mujer, de 23 años seguía viva o, como supo después había muerto-, pero llega a decir: "El amor trasciende la persona física del ser amado y encuentra su significado más profundo en su propio espíritu, en su yo íntimo." (Frankl, 1946)

Había vida interior en los prisioneros, a veces muy intensa, que les hacía apreciar la belleza del arte o de la naturaleza como nunca hasta entonces. "Si alguien hubiera visto nuestros rostros cuando, en el viaje de Auschwitz a un campo de Baviera, contemplamos las montañas de Salzburgo con sus cimas refulgentes al atardecer, asomados a los ventanucos enrejados del vagón celular, nunca hubiera creído que se trataba de los rostros de hombres sin esperanza de vivir ni de ser libres." (Frankl, 1946)

En el campo también había cierto sentido del humor, aunque fuera en su expresión más leve y solo durante unos escasos mutuos. También en un campo de concentración es posible practicar el arte de vivir, aunque el sufrimiento sea omnipresente. Al no haber placeres positivos se agradecían mucho hasta los más ínfimos placeres negativos, que alguien te ayudara a despiojarte, por ejemplo. Se añoraba de una manera muy intensa la soledad, la imposible intimidad. Otro sentimiento muy frecuente en el campo era la irritabilidad. Dado que el prisionero observaba a diario escenas de golpes, su impulso hacia la violencia había aumentado: "A veces, era preciso tomar decisiones precipitadas que, sin embargo, podían significar la vida o la muerte. El prisionero hubiera preferido dejar que el destino eligiera por él." (Frankl, 1946)

Pero esa capacidad de elección les hacía sentirse libres, le concedían un atributo humano. La experiencia de la vida en un campo demuestra que el hombre tiene capacidad de elección. "Los que estuvimos en campos de concentración recordamos a los hombres que iban de barracón en barracón consolando a los demás, dándoles el último trozo de pan que les quedaba. Puede que fueran pocos en número, pero ofrecían pruebas suficientes de que al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa la última de las libertades humanas, la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias, para decidir su propio camino." (Frankl, 1946)

Aun en un campo de concentración puede conservar su dignidad humana. Cita a Dostoievski: "Solo temo una cosa: no ser digno de mis sufrimientos". Estas personas fueron dignas. "Es esa libertad espiritual que no se nos puede arrebatar, lo que hace que la vida tenga sentido y propósito."(Frankl, 1946)

El sufrimiento es un aspecto de la vida que no puede erradicarse, como no pueden apartarse la muerte. Sin ella la vida no sería completa. “Tiene algún sentido todo este sufrimiento, todas estas muertes?" (Frankl, 1946). Era la pregunta que angustiaba a Frankl. El modo en que el hombre acepta su destino y todo el sufrimiento que éste conlleva, añade a su vida un sentido más profundo. Incluso bajo las circunstancias más difíciles puede conservar su valor, su dignidad, su generosidad. O bien puede olvidar su dignidad humana y convertirse en poco más que un animal. Muchas veces es precisamente una situación externa excepcionalmente difícil la que da al hombre la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo. El prisionero que perdía la fe en el futuro estaba condenado, se abandonaba, decaía y se convertía en sujeto del aniquilamiento físico y mental. Lo más difícil es la pregunta por el sentido de la vida: "Tenemos que aprender por nosotros mismos y después enseñar a los desesperados que en realidad no importa que no esperemos nada de la vida, sino si la vida espera algo de nosotros" Frankl, 1946)

Otra pregunta que Víctor Frankl se hace es sobre los guardas del campamento ¿Cómo es posible que hombres de carne y hueso como los demás pudieran tratar a sus semejantes como los trataron? Había algunos sádicos, en el sentido médico del término, y que eran seleccionados precisamente por serlo, como lo eran los individuos más brutales y egoístas, los que tenían más probabilidades de sobrevivir, era una selección negativa. Pero además los sentimientos de la mayoría de los guardias se hallaban embotados por años de métodos brutales. Se habían endurecido hasta límites insospechados, aunque había algunos, por pocos que fueran, que sentían lástima de los prisioneros. Cuenta el caso de un comandante de las SS que había comprado medicinas para algunos prisioneros, gastando cantidades nada despreciables en ello. El autor saca la siguiente consecuencia: "Hay dos razas de hombres en el mundo y nada más que dos: "raza" de los hombres decentes y la de los indecentes. Ambas se encuentran en todas partes y en todas las capas sociales. Nosotros hemos tenido la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación. ¿Qué es en realidad el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que ha inventado las cámaras de gas, pero, asimismo es el ser que ha entrado en ellas con paso firme musitando una oración." (Frankl, 1946)

DESPUÉS DE LA LIBERACIÓN
En la psicología del prisionero que ha sido liberado, Víctor Frankl  relata lo que sucedió la mañana en que, tras varios días de gran tensión, se izó la bandera blanca a la entrada del campo. "Al estado de ansiedad anterior siguió una relajación total. Pero se equivocaría quien pensase que nos volvimos locos de alegría". Y nos cuenta como los prisioneros se arrastraron hasta las puertas del campo diciéndose sin creérselo aún que eran libres. Vieron los alrededores del campo, los prados cubiertos de flores, "pero no despertaban en nosotros ningún sentimiento." (Frankl, 1946)

Víctor Frankl reproduce el estado de ánimo general cuando por la noche, ya de vuelta a los barracones, un hombre le preguntó a otro ¿estuviste hoy contento? A lo que el otro respondió "para ser franco, no". Frankl lo explica diciendo que lo que les ocurría a los prisioneros liberados era una "despersonalización”. Todo parecía irreal, improbable, como un sueño, y temían que al despertar les llegase la dura realidad. Narra como si un prisionero era preguntado por un granjero de las cercanías podía pasar horas hablando. Él nos cuenta su particular y conmovedor renacer, una tarde mientras paseaba: "No había nada más que la tierra y el cielo, y el júbilo de las alondras, y la libertad del espacio. Me detuve. Miré en derredor, después al cielo y finalmente caí de rodillas. En aquel momento yo sabía muy poco de mí o del mundo, solo tenía en la cabeza una frase, siempre la misma: "Desde mi estrecha prisión llamé a mi Señor y él me contestó desde el espacio en libertad.". (Frankl, 1946)

Muchos de los prisioneros que habían experimentado en carne propia la brutalidad solo querían reproducirla. Solo muy lentamente se podía devolver a aquellos hombres a la verdad lisa y llana de que nadie tenía derecho a obrar mal, ni aun aunque a él le hubieran hecho daño. Aparte de cierta deformidad moral, otras dos experiencias mentales podían dañar el carácter del prisionero liberado, la amargura y la desilusión que sentía al volver a su antigua vida. Amargura ante la reacción tibia de los otros ante su sufrimiento y terrible experiencia, y la desilusión hacia su propio sino. "El hombre que durante años había creído alcanzar el límite absoluto del sufrimiento se encontraba ahora con que el sufrimiento no tenía límites y con que todavía podía sufrir más y más intensamente." (Frankl, 1946)

En el campo todos sabían que no habría felicidad posible que les pudiera compensar de tanto sufrimiento pero: "Tampoco estábamos preparados para la experiencia muy difícil de sobrellevar. Pero también llegó el día en que la experiencia en el campo pudo ser vivida como una pesadilla. La experiencia final para el hombre que vuelve a su hogar es la maravillosa sensación de que, después de todo lo que ha sufrido, ya no hay nada a lo que tenga que temer, excepto a su dios." (Frankl, 1946)

jueves, 25 de septiembre de 2014

SÓLO DIOS BASTA


Jesús llamó a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad para expulsar a todos los espíritus malignos y sanar enfermedades. Y los envió a proclamar el reino de Dios y a sanar a los enfermos. Los instruyó: "No tomen nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni monedas de plata; y ni siquiera una túnica de repuesto. En cualquier casa donde entren, permanezcan allí hasta que se vayan del lugar. Y dondequiera que no los reciban, al salir de la ciudad y sacudan el polvo de sus pies: será como un testimonio contra ellos." Partieron y atravesaron las aldeas, proclamando la buena noticia y sanando a la gente en todas partes. Lc.9:1-6

Hoy me asombro ante el poder de tu bondad,
que me cubre y me salva sin reparo,
sin condenarme, Tú arrancas mi maldad,
hasta depender solo de tu amparo.


Sencillamente, estoy pensando en voz alta, me sorprendo y me lleno de fascinación por la grandeza de Jesús como buen proveedor de lo que es estrictamente necesario para realizar la tarea que se les encomienda al hombre y a la mujer de hoy. Dice: “los llamó y les dio poder y autoridad”.

Específicamente Jesús habla del poder y la autoridad que sirven para sacar el mal del corazón del ser humano y para sanar de las enfermedades que por causa de la maldad se incrustan en organismo, hasta debilitarlo totalmente. Sólo en Jesús podemos gozar de dicho poder frente el mal y ante cualquier dolencia. Sólo en Jesús lo encontramos, porque Jesús es el verdadero Poder y la auténtica Autoridad ante el mal y la enfermedad.


Si decides hoy ser su discípulo atendiendo al llamado que Él te hace, entonces te vas a encontrar a ti mismo cada día envuelto en su poder y autoridad divinos, y así, sin darte cuenta, de ti brotará una fuerza que refleja la intensidad de Su presencia en ti.


martes, 16 de septiembre de 2014

EL PRECIO DE LA LIBERTAD

Libertad

Hubo una vez un grupo de personas de todas las edades, hombres y mujeres, que fueron sometidos a trabajos forzados, recibían como paga el alimento diario, sin derecho a recreación ni días libres, no tenían derecho a protestar, ni mucho menos quejarse. Pero entre ellos, de la misma estirpe, nació un hombre que fue cultivando y ensanchando su imaginación a través del dialogo constante con Dios en la oración, hasta el punto que llego a proponerle a todo este pueblo la posibilidad de soñar con algo distinto, una vida diferente, unas condiciones más humanas, una vida más participativa. Y ese sueño fue sonando en la mente y en el corazón de todos hasta que un día decidieron dar comienzo a la realización de ese sueño, que no estuvo exento de dificultades, pesimismos, nostalgias del pasado pensando que este fue mejor, muertes y toda clase de obstáculos. Fue entonces cuando cada uno de ellos comenzó a entender que la libertad estaba dormida en cada uno y que no habían hecho nada con ella, entonces comenzaron a pensar y a entender que aunque la libertad existiera en cada persona, tenían que pagar un precio por ella y que podían tomar decisiones ante todo lo que les estaba pasando y no solo eso, que debían tomar decisiones frecuentemente.


No es bajo el precio que se debe pagar por ser libre, es inmensurable la convicción exigida a la hora de enfrentar los obstáculos del diario caminar, comenzando por nuestra primera decisión de abandonar todo lo que nos esclaviza, pasando por los momentos duros en el camino de las carencias hasta lograr lo que hemos soñado.

En nuestro diario vivir enfrentamos toda clase de obstáculos y carencias que no se pueden comparar con la barrera que se suele formar en el interior de cada uno de nosotros cuando asumimos que toda la carga de la culpabilidad de lo malo que nos pasa viene de Dios, de nuestros líderes, o quizá de lo desconocido. Son los demás, es lo demás, es tal o cual cosa, solemos decir, y no nos percatamos que somos poseedores de una maravillosa capacidad para decidir cómo reaccionar ante cualquier suceso y que esto es lo que realmente está en nuestras manos: podemos elegir la manera cómo vamos a reaccionar frente a los diferentes acontecimientos.


Frente a las carencias tales como el alimento y el bienestar físico y emocional, los seres humanos siempre nos quejamos y nos lamentamos poniendo fuera de nosotros mismos toda la carga de la culpabilidad de lo negativo que nos sucede, es decir nos descartamos como posible alternativa de búsqueda de solución. En otros términos, nos calificamos como las víctimas y desconocemos la potencialidad de solución que se esconde en cada uno de nosotros.


Casi que repetimos las mismas escenas del pueblo de Israel atravesando el desierto: nos lamentamos contra Dios y contra quienes han estado más cerca de nuestro proceso de cambio. Nos desgastamos en la negatividad y en la lamentación y perdemos momentos maravillosos para fortalecer la imaginación creativa.


Podemos ser positivos porque no estamos solos, porque la vida no está exenta de carencias, porque la adversidad fortalece nuestra creatividad, porque Dios no se olvida nunca de nosotros y finalmente porque si crees en Jesús te salvarás. 



jueves, 11 de septiembre de 2014

DETENTE POR FAVOR


O    O    O

Hoy me da por pensar en la imagen del Semáforo que funciona en cualquier calle, de cualquier ciudad y en cualquier parte del mundo, para pensar en el sentido de advertencia que este nos suministra cuando nos movilizamos de un lugar a otro: Nos indica que nos preparemos, que nos detengamos y que continuemos nuestro viaje. Esa es la advertencia de un dispositivo que ha sido diseñado por el hombre para facilitar el orden, para prevenir incidentes y facilitar un mejor movimiento de personas y vehículos que van y vienen.

En el Evangelio de San Lucas 6:27ss dice, “pero a ustedes que me están escuchando les digo: amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian, bendigan a los que los maldicen…sean misericordiosos…no juzguen..., perdonen”. Es similar esta advertencia a la expresión: Detente, no permitas que el odio, la maldición, la falta de misericordia, el juicio al otro y la venganza continúen a través de ti. Detenlos ahora mismo; es una tarea impostergable, espera orando en este momento en que el semáforo en rojo te advierte y te indica que debes detenerte y orar hasta que tu espera se rompa con una nueva señal que te indicará que debes prepararte hasta que aparezca el signo que finalmente te dirá: “ya puedes seguir, es seguro el camino, no temas porque yo estoy contigo, nada te va a pasar, te protegeré, siempre te voy a mostrar en qué otros momentos de tu vida debes detenerte para avanzar de nuevo en el camino”. Ese signo es el amor.

El amor es la única señal que posee los tres indicadores del semáforo: Detente, Prepárate y Continúa (Rojo, amarillo y Verde). El amor es la única experiencia que puede detener los odios, las maldiciones, la falta de misericordia y la falta de perdón. El amor es la única respuesta que transforma y salva, porque el amor es Dios.

sábado, 6 de septiembre de 2014

EL CAMINO DE LA CRUZ

La Cruz


En el camino de la cruz
Me inspiro y veo que eres tú,
Brindando amor, brindando luz,
En el dolor, te veo Jesús.

El camino del calvario
Tú lo revives a diario,
Mostrando que es necesario
De la cruz ser partidario.

La cruz es signo de abrazo
A toda la humanidad,
Es confianza en el ocaso,
Es fe en la divinidad.

En el dolor se revela
Quien está de nuestra parte,
Y quién quiere aniquilarte
Sin importar que te duela.

La cruz es dolor que ahuyenta
A quienes no están convencidos
Del poder que ésta proyecta,
Si nos sentimos perdidos.

Sin la cruz no hay garantía
De dominio del maligno,
Porque la cruz es la guía,
Para salir del abismo.